sábado, 21 de junio de 2014

Trail Solidaria 7 Playas. 50 kilometros.

El pasado día 15 de junio corrí la Trail Solidaria 7 Playas, que organiza la asociación Solidaridad y Deporte, asociación que tiene por lema la expresión  ¡Quien Resiste Vence! (¡QRV!).
Son 50 Km. por la playa, entre S. Fenando y Cádiz. En la imagen tenéis la medalla (más bien medallón) de cerámica que entregan a todos aquellos que terminan la prueba. Hizo un día caluroso, aunque menos que los que le precedieron, y sopló mucho viento, que llevamos en contra casi toda la carrera, en concreto en el tramo de vuelta de Cádiz hasta la Punta Boquerón en San Fernando, viento que hacía muy difícil mantener el trote.
Llevo muchos años corriendo y haciendo bicicleta. Siempre en solitario, y nunca me había dado por participar en ninguna carrera. Sin embargo, en el último año ya he corrido cinco. La primera fue el Trail Hércules 2013, que es la otra prueba que se corre al tiempo que esta de 50 kms, la "corta", de 26 kms. Entre las dos he hecho el trail de la Breña, también de Solidaridad y Deporte, de 33 kilómetros, dos medias maratones, la de Sevilla - Los Palacios y la de los Toruños y un duatlon (que fue un desastre) en S. José del Valle.
La de las 7 playas ha sido la más larga y, sin duda, la más dura. Creo que no tanto por la distancia, los 50 kms, que ya son, y hay que hacerlos por supuesto, sino por el hecho de que se corre por la playa, por arena. Cuando se va por arena fina y mojada, con bajamar, no se va mal. Sin embargo, en los tramos en los que la arena es un poco más gruesa (en algunos tramos del recorrido entre S. Fenando y Cádiz o en la Punta Boquerón) o se va por arena seca (cuando tras rodear la Punta Boquerón la carrera se encamina por detrás de las dunas) los pies se hunden y es prácticamente imposible correr, máxime cuando llevas más de cuarenta kilómetros en las piernas. No tienes más remedio que andar, y ahí te duele todo un poco, sobre todo los pies, las piernas y la espalda.
De todas formas la carrera es una experiencia impresionante, es una prueba de fondo pura. Hay que llevar geles y sales para estar alimentado y bien hidratado, de manera que no tengas ni calambres ni tirones, y evitar las pájaras. Yo así lo hice y no tuve ningún percance. Sólo una gran ampolla en el dedo corazón del pie derecho que ni siquiera reventó, con lo que no me hizo daño. Temía un poco los pies. Cuando hice la de la Breña, de 33 km, perdí la uña del dedo pequeño del pie izquierdo.
Como ya he dicho es una experiencia estupenda. Aparte de lo físico - hay que entrenar duro y llegar con fondo para aguantar el enorme cansancio y las molestias ya mencionadas, de pies, piernas, rodillas, espalda...- está lo psicológico. También hay que aguantar, poner el piloto automático y echarle paciencia. A lo largo de las casi seis horas que eché corriendo te preguntas más o menos unas mil veces qué haces tú un domingo por la mañana, en una carrera de 50 kilómetros, sufriendo, pudiendo estar en una terraza tomando unas enormes y frescas cervezas. He seguido los consejos de Murakami, que en su ensayo titulado De qué hablo cuando hablo de correr, cuenta una carrera de gran fondo que él hizo y que, para poder terminarla,  en ningún momento se la plateaba en su totalidad, sino que jugaba a cubrir etapas, llegar hasta tal duna, aquel chiringuito, tal grupo de bañistas... y así hasta terminar. Mi objetivo no era otro que terminar corriendo. Sin embargo, durante la carrera, y como iba teniendo buenas sensaciones, me propuse bajar de las seis horas, y las dos cosas las conseguí.
Yo quedé muy satisfecho. Es una prueba muy dura pero se la recomiendo a cualquiera que le guste el fondo, y le guste ir superando retos. Ya sabéis... ¡Quién Resiste Vence!
Salud.


Esta fue la carrera